Guía Impotencia

TEMAS MEDICOS


 






Perspectiva General

El fenómeno del consumo y adicción a las drogas ha estado presente en todas las culturas a lo largo de la Historia. Pero ha sido en los últimos veinte años cuando el uso de sustancias adictivas ha adquirido proporciones importantes prácticamente en todos los países, convirtiéndose en uno de los problemas socio - sanitarios de mayor magnitud en nuestra sociedad.
En la actualidad aparecen como manifestaciones nuevas:
- la existencia generalizada del consumo
- el tipo de consumidores y las nuevas tendencias del consumo
- la incorporación de modelos culturales ajenos a nuestra sociedad
- la irrupción de un mercado de grandes proporciones, que no se rige por reglas mercantiles,    relacionado muchas veces con el crimen organizado y la marginación.
Esta realidad, percibida por la población como problema grave, las encuestas lo sitúan junto con el paro como preocupación básica, daña la salud individual y colectiva, incide especialmente en la juventud, provoca procesos de marginación social y atenta contra la calidad de vida. Por otra parte, vulnera la libertad del individuo y se asocia al deterioro de la seguridad ciudadana.

 



¿Qué entendemos por droga?

Droga es toda sustancia que teniendo actividad terapéutica o no, es capaz de producir una modificación e la conducta de la persona, consistente básicamente en conseguir un mayor rendimiento intelectual o físico, en experimentar nuevas sensaciones, o modificar el estado mental del individuo en el sentido de producir placer, o de evitar padecimientos.

 



Formas de consumo

Generalmente existen tres tipos de consumidores de drogas:
- Consumidor ocasional: persona que de vez en cuando, y motivadas por la curiosidad o la    presión de grupo, usan una o varias drogas, sin continuidad.
- Consumidor de fin de semana o episódico: suele presentar consumos elevados de alcohol y    de drogas estimulantes del sistema nervioso.
- Consumidor habitual: persona que tiene el hábito de consumir una o varias drogas,    fundamentalmente por placer o por conseguir un mayor rendimiento físico, y aunque su    consumo, al principio suele ser débil, sin que se desarrolle una pérdida de control de sí    mismos, a la larga pueden manifestar una incapacidad para reducir o suprimir su empleo,    produciéndose una alteración en su vida, dedicando gran parte de su tiempo y energía a    pensar en la droga, obtenerla y a experimentar sus efectos.

 



Dependencia

Estado físico o mental resultante de la reacción del organismo con la droga, caracterizado por el deseo extremo o compulsivo de continuar tomando la sustancia de forma continuada y periódica, con el objeto de experimentar los efectos psíquicos, o de evitar las molestias que provoca la ausencia de la droga.
Existen dos tipos de dependencia:
- psíquica: cuando falta la droga se produce una sensación de malestar general, de inquietud   o de insatisfacción.
- Física: cuando falta la droga aparecen una serie de transtornos físicos más o menos   intensos.

 



Tolerancia

Tendencia a aumentar gradualmente la dosis para conseguir los efectos deseados. O sea, que el organismo necesita cantidades cada vez mayores de una droga para alcanzar las mismas sensaciones.

 



Síndrome de abstinencia

Conjunto de síntomas o signos que se producen en el organismo al interrumpir bruscamente el consumo habitual de drogas.
El síndrome de abstinencia no tiene los mismos síntomas en todas las drogas.Así por ejemplo, en el caso del alcohólico se produce el "delirium tremens", o en el caso de la heroína el conocido vulgarmente como "mono".

 



Politoxicomanía

Adicción a varias drogas, con el fin de conseguir que los efectos sean mayores. Por ejemplo tomar alcohol y estimulantes, cocaína y heroína, etc.

 



Desintoxicación

Proceso por el cual pasa todo adicto a drogas que interrumpe el consumo de las mismas, hasta que su organismo vuelve a su estado normal.

 



Deshabituación

Proceso por el cual una persona drogodependiente consigue eliminar, controlar o modificar las causas que le incitan al consumo, o mantienen el mismo. El deterioro del contexto socio - familiar y laboral y las recaídas del sujeto constituyen otra de las características que debemos considerar para definir una drogodependencia. La literatura popular sobre drogas, suele clasificarlas, entre otras, como "duras" o "blandas", "legales" o "ilegales", términos totalmente arbitrarios y que nada tienen que ver con la nocividad de las mismas.

 



Drogas que producen dependencia:

- Alcohol
- Anfetaminas y Drogas de Diseño
- Cannabis - Marihuana
- Cocaína
- Opiáceos: heroína
- Fármacos sedantes y ansiolíticos
- Alucinógenos
- Disolventes
- Tabaco

 


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La impotencia o disfución eréctil (DE), es la incapacidad persistente para alcanzar y mantener una erección suficientemente rígida como para permitir la penetración.

Hasta un 50% de los varones han tenido fracasos en la erección en alguna ocasión. En la mayoría de los casos corresponden a episodios aislados y temporales de incapacidad para alcanzar la erección. Sólo un 25% de los varones padecen impotencia en un grado moderado y un 10% tienen impotencia completa.

Existen dos grandes causas de impotencia: la impotencia psíquica o emocional y la orgánica.

La impotencia psíquica suele deberse a ansiedad, tensión nerviosa o frustración. Puede ser la única causa de la impotencia o asociarse a una impotencia orgánica de grado variable; la frustración y ansiedad ante la posibilidad del fallo incrementan el riesgo de éste.

La impotencia orgánica puede producirse por trastornos hormonales, neurológicos, vasculares o estructurales del pene que impiden el correcto mecanismo de la erección. Son factores de riesgo importantes para padecer impotencia: la diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión arterial, tabaquismo, alcoholismo, drogadicción y el consumo de determinados medicamentos.

Uno de los primeros pasos ante la impotencia es conocer si es debida a trastornos psíquicos u orgánicos. Habitualmente el urólogo puede establecer esta diferencia simplemente conociendo la historia clínica del enfermo. Si esto no es suficiente, se deben utilizar los registros de la erección durante el sueño nocturno para confirmarlo; el hombre sano tiene múltiples erecciones completas mientras duerme.

Para el diagnóstico de la impotencia orgánica existen diferentes pruebas encaminadas a filiar las causas hormonales; estudios hormonales, causas vasculares, test con prostaglandina E1 y ecografía doppler de vasos cavernosos y causas neurológicas; estudios neurofisiológicos. En la actualidad prácticamente ningún caso de impotencia debe quedar sin diagnóstico.

El tratamiento de la impotencia es diferente en función de su causa:

- La impotencia psicológica se beneficia del tratamiento con psicoterapia. Esta terapia debe    estar enfocada hacia la pareja y supervisada por un psicoterapeuta especializado en    sexología o disfunciones sexuales.
- La impotencia de causa hormonal, en general puede ser tratada con medicamentos. En    ocasiones puede precisar cirugía según la causa desencadenante.
- La impotencia causada por lesión vascular o neurológica puede ser acreedora de diferentes    pautas de tratamiento, entre las que se encuentran los dispositivos de aspirado o vacío, la    terapia con inyecciones intracavernosas y la cirugía vascular, cuyo objetivo es ligar los    vasos insuficientes o aumentar el suministro de sangre al pene, de las que existen diferentes    modelos y cuyos resultados en manos expertas son excelentes.
- Un nuevo fármaco ha venido a revolucionar el campo de la impotencia, es el sidelnafilo,    comercializado como VIAGRA. Este fármaco ha demostrado su utilidad en las    impotencias orgánicas de origen vascular poco evolucionadas, impotencias neurológicas,    endocrinas y post- quirúrgicas. Además constituye un complemento muy útil a la    psicoterapia en el tratamiento de la impotencia psicógena. Este fármaco se administra por    vía oral treinta minutos ante de la relación sexual y su función es mejorar la calidad de las    erecciones en duración y turgencia, y la satisfación en la relación sexual en general. Es    incompatible con determinados fármacos, concretamente fármacos que contengan nitratos,    nitroglicerina, mononitrato de isosorbida, dinitrato de isosorbida, etc... Asimismo puede    estar contraindicada en pacientes con problemas cardiacos, cardiopatía isquénica,    accidentes cerebro-vasculares, insuficiencia hepática grave, hipotensión severa y retinitis    pigmentosa, entre otros. No debe utilizarse sin supervisión médica urológica.

Recuerde que:
- El estudio y tratamiento de la impotencia debe ser supervisado por un urólogo
- En la actualidad, contamos con recursos suficientes para que la impotencia sea mejorable    en un porcentaje alto de casos.

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ENFERMEDADES







Por qué tenemos alergia

Este año la primavera se ha adelantado, y con ella han comenzado los problemas de alergia. ¿Pero sabemos qué es la alergia y por qué se produce? Cuando un agente extraño como el polen o un alimento (el cual recibe el nombre genérico de antígeno) penetra en el organismo, sufre un proceso de reconocimiento por parte de las células del sistema defensivo, llamadas linfocitos. Algunas de estas células presentan el antígeno al sistema inmune. Dependiendo de las órdenes genéticas que cada persona hereda, el antígeno es reconocido como sustancia extraña o no. Si el cuerpo no reconoce a esta sustancia, el sistema inmune pone en marcha los mecanismos para destruirla, y para ello comienza a fabricar anticuerpos, unas moléculas capaces de unirse al antígeno y cambiarlo.
Exactamente el cuerpo produce Inmunoglobina E o IgE, que se unirá al antígeno y facilitará su eliminación. Para ello provoca la liberación de una serie de sustancias, entre ellas la histamina (de ahí el nombre de antihestamínicos, fármacos que se toman contra las alergias), capaces de producir reacciones biológicas intensas.
Según sea ña naturaleza del antígeno y la vía de penetración del mismo (no es lo mismo un medicamento que una pomada), la batalla se libra en distintas zonas del cuerpo y da lugar a diferentes manifestaciones alérgicas: asma, rinitis, conjuntivitis, urticarias, dermatitis...
La alergia es genética, aunque puede verse reforzada por la contaminación. Lo mejor para combatirla son las vacunas. El resto de los fármacos sólo sirven para paliar un poco sus efectos. Las vacunas suponen la desaparición de la enfermedad en nueve de cada diez casos. Ahora bien, es importante tener en cuenta que deben aplicarse seis meses antes de la aparición de los primeros síntomas.



Formas de manifestarse

Si se trata de una alergia respiratoria el enfermo padecerá picor de nariz, congestión nasal y dificultad para respirar. En el caso de una alergia de piel pueden aparecer picores, ronchas e hinchazón. Asimismo si en ciertas épocas del año, le pican los oídos, la nariz, la faringe y el paladar, estornuda y le lloran los ojos, es posible que se deba a una rinitis estacional.
No es una enfermedad grave, pero un elevado índice de la población ve modificado por ello su calidad de vida. Al mismo tiempo son importantes las repercusiones que tienen en el gasto sanitario y social.
Es aconsejable acudir a un especialista. Si la alergia evoluciona sin control los síntomas podrían agravarse.

¿Cómo se diagnostica una alergia?

Por lo general, un especialista después de elaborar una historia clínica y un examen físico completo, realiza una serie de pinchazos en la piel o de exámenes de sangra para comprobar cómo reacciona un paciente ante determinadas sustancias. Con estos elementos es posible determinar si una persona es o no alérgica, y a qué sustancias.

Prevención y tratamiento

  1. ANTIHISTAMÍNICOS. Existen medicamentos que se consumen por vía oral que ayudan a detener los síntomas de la alergia. Sólo se deben consumir si el médico lo prescribe.
  2. INMUNOTERAPIA. Para prevenir o curar la alergia, los alergólogos recomiendan la vacunación o inmunoterapia, puesto que aunque existen tratamientos con medicamentos, éstos no pueden curar la alergia a la larga. La terapia inmunizadora contra la rinitis es el único tratamiento disponible hoy día que puede ayudar a reducir los síntomas de este transtorno durante un periodo de tiempo.
    La inmunoterapia consiste en la administración a una persona de crecientes cantidades de una vacuna compuesta por una sustancia a la que es alérgica, cantidades que se van incrementando gradualmente hasta alcanzar una dosis que sea capaz de inducir en la persona una tolerancia frente a dicha sustancia.
    La eficacia de este tratamiento en el caso del polen es muy alta. Consiste en inducir la tolerancia que tienen los no alérgicos. El tratamiento inmunológico se administra en vacunas cuando la enfermedad es lo suficientemente grave, en los casos en que es eficaz y cuando no se puede eliminar la causa.

Recomendaciones

Para los alérgicos al polen:
- No pasee por el campo los días de tormenta o cuando se levanta aire debido a la gran    concentración de polen.
- No conduzca con las ventanillas abiertas del coche y utilizar el aire acondicionado para    filtrar el aire que entra en el automóvil.
- Emplee gafas de sol para evitar que el polen entre en los ojos.
- No viaje en moto
- Evite permanecer en lugares donde se ha cortado recientemente césped o se ha podado.

Para las personas que padecen alergia al ácaro del polvo:
- Prescinda de las moquetas y alfombras, forrar el colchón y limpiar los sofás.
- Utilice humidificadores.
- Ventile bien las habitaciones y mantenerlas con una temperatura algo baja y seca.
- Pase el aspirador como mínimo una vez por semana por el colchón, debajo de las camas y    por moquetas, alfombras y sofás.
- Utilice un trapo húmedo para limpiar el polvo de la casa.
- Use colchones y almohadas antialérgicos.
- Evite el humo del tabaco.
- Procure airear la casa, pero sin dejar las ventanas abiertas todo el día.

Enlaces

Revista Española de Alergología e Inmunología Clínica. http://www.meditex.es/seaic/revista.index.htm











¿Qué es el cáncer?

El cáncer es un grupo de muchas enfermedades diferentes que tienen algunos efectos importantes en común. Afecta a nuestras células, la unidad básica del cuerpo para vivir. En la actualidad, los nuevos tratamientos existentes abren nuevas vías de esperanza respecto a esta enfermedad.


Para entender el cáncer es preciso conocer cómo las células normales se convierten en cancerosas.

El cuerpo se compone de muchos tipos de células. Normalmente, las células crecen, se dividen y reproducen para mantener el cuerpo saludable y funcionando apropiadamente. Sin embargo, a veces, el proceso se descontrola y las células se siguen dividiendo cuando no es necesario. La masa de células extras forma un crecimiento o tumor. Algunos tipos de células son más propensos al crecimiento anormal que otras, por lo que se originan tumores, que pueden ser benignos o malignos.

Los tumores benignos no son cancerosos. Generalmente se pueden extirpar, y en la mayoría de los casos, no reaparecen. Además las células en tumores benignos no se extienden a otras partes del cuerpo y raramente son una amenaza de muerte.

Los tumores malignos, por su parte, son cancerosos, y sus células son anormales y se dividen sin control ni orden. Estas células cancerosas pueden invadir y destruir los tejidos circundantes. Además, pueden separarse del tumor maligno y entrar en el torrente sanguíneo o en los vasos del sistema linfático. Este proceso, llamado metástasis, es la manera en que el cáncer se extiende del tumor original a otras partes del cuerpo para formar nuevos tumores.

Señales de alarma

El cáncer puede ocasionar una variedad de síntomas, aunque los más destacados son:
- cambios en el funcionamiento del intestino y la vejiga
- una no sana, hemorragia o secreción inusual
- engrosamiento o nódulo en el seno o cualquier otra parte del cuerpo
- indigestión o dificultad al tragar
- cambio evidente de una verruga o lunar
- tos persistente o ronquera.

Cuando éstos u otros síntomas se hacen patentes no son señales inequívocas de cáncer, porque también pueden estar causados por infecciones, tumores benignos u otros problemas. Por ello, es importante consultar con el médico si aparece cualquiera de estos síntomas o si se aprecian cambios anormales en el cuerpo, incluso antes de sentir dolor. El cáncer en su fase temprana generalmente no duele.

En estos casos, sólo un médico puede hacer el diagnóstico y ordenar las pruebas pertinentes. Uno de los métodos de detención más fiables para determinar que se trata de un cáncer es hacer una biopsia, aunque se emplean otros como la exploración, las radiografías, las mamografías y los análisis sanguíneos.

Procedimientos diagnósticos

Existen diversos procedimientos para determinar la existencia, ubicación y extensión de esta mortífera enfermedad.

El cáncer de mama se considera uno de los principales problemas de salud en los países desarrollados y muchas mujeres mueren cada año por esta causa. Los médicos recomiendan realizar un examen anual o bianual, mediante mamografía y exploración física, a las mujeres de 50 o más años de edad.

El cáncer de endometrio del útero supera en frecuencia, en España, al de cérvix del útero y la citología ha demostrado ser un método eficaz para la detención precoz de este tipo de tumores.

Otros métodos diagnósticos son las gammagrafías hepastoplénicas y óseas, que se utilizan con frecuencia en el estadio de extensión de cualquier enfermedad maligna; otros se emplean de forma selectiva; por ejemplo, las gammagrafías con galio-67 se emplean para determinar el estadio del cáncer de pulmón y de los linfomas, pero no son útiles en el estudio de otros tipos de cáncer.

La biopsia de médula ósea es útil para diferenciar las metástasis de médula ósea del linfoma maligno o del cáncer de pulmón de células pequeñas. En el 50-70% de los pacientes con linfoma maligno (linfocítico poco diferenciado modular o difuso), la biopsia es positiva y también se detecta afectación medular en el 15-18% de los pacientes con metástasis por cáncer pulmonar de células pequeñas.

La biopsia de ganglios linfáticos axilares para detención de metástasis durante una masectomía radical facilita la determinación del riesgo de recidiva y del beneficio potencial que se puede obtener con el empleo de fármacos coadyuvantes.

La laparotomía efectuada en caso de carcinoma de colon permite la intervención terapéutica y la clasificación por estadios intraoperatoria, que proporciona información pronóstica y es útil para decidir el tratamiento. Asimismo la laparotomía con esplenectomía forma parte del estudio de extensión de ciertos pacientes con enfermedad de Hodgkin cuando es necesario tomar decisiones terapéuticas.

Los análisis bioquímicos y enzimas séricas permiten la identificación de las células cancerígenas.

La ecografía en una técnica no invasiva, fácilmente aplicable, que permite estudiar las regiones orbitarias, tiroidea, cardíaca, pericárdica, hepática, pancreática, renal y retroperitoneal.

Las biopsias percutáneas guiadas por ecografía pueden efectuarse con facilidad. La ecografía y la arteriografía renal pueden diferenciar un quiste renal benigno de un carcinoma maligno de células renales.

La Tomografía Axial Computerizada (TAC) puede emplearse en la detención de metástasis cerebrales, pulmonares o en vísceras abdominales, incluyendo glándulas suprarrenales, ganglios linfáticos retroperitoneales y bazo. La TAC cerebral, que produce menos morbidad que las arteriografías, es el procedimiento de elección en la evaluación de los tumores cerebrales.

La linfografía permite detectar el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos pélvicos y lumbares inferiores y resulta útil para la clasificación clínica de los pacientes con enfermedad de Hodgkin y carcinoma testicular.

Gammagrafías radioisotópicas. Las gammagrafías hepastoplénicas pueden identificar metástasis hepáticas o detectar una esplenomegalia. La gammagrafías óseas son extremadamente sensibles en la identificación de metástasis antes de que sean evidentes en la radiografía.

Tratamientos eficaces

Las campañas de prevención, las técnicas de diagnóstico y los tratamientos químicos y radiológicos, así como la cirugía son hasta el momento las únicas armas disponibles para luchar contra la enfermedad que mata a millones de personas en todo el mundo y que puede afectar a más de uno de cada tres varones y a cada una de cuatro mujeres.

Una vez que se ha diagnosticado el tipo de cáncer, puede tratarse con cirugía, terapia de radiación, quimioterapia, terapia hormonal o terapia biológica. El médico puede usar un método o una combinación de los distintos métodos. La opción del tratamiento depende del tipo y ubicación del cáncer, de si la enfermedad se ha extendido, de la edad del paciente, la salud general del afectado y de otros factores.

Los cánceres que tienen más posibilidad de curarse son aquellos que se diagnostican precozmente, porque cuanto más pequeño es un tumor y menos diseminado está es más fácil su curación. Además hay cánceres que responden mejor a los tratamientos como es el caso del cáncer de mama en la mujer o el de próstata en el hombre.

En el sentido opuesto, los cánceres más agresivos o malignos son aquellos cuya capacidad de extenderse al torrente sanguíneo y anidar en órganos vitales del cuerpo es mayor. El tumor más maligno es el linfoma de Burkitt, cuyo crecimiento se aprecia diariamente, seguido del cáncer de testículo, que es muy similar. Pero en contra de lo que podía pensarse, estos cánceres son fácilmente curables, ya que responden rápidamente a la quimioterapia.

Terapia genética

En la actualidad la ciencia sigue investigando soluciones alternativas a las ya existentes para curar el cáncer y una de las vías por la que se apuesta es la terapia genética a través del conocimiento del genoma humano. El genoma humano es el mapa de cada uno de los genes que componen las células de nuestro organismo.

Una vez conseguido el mapa genético completo, será más fácil conocer los agentes que intervienen en la proliferación incontrolada de células tumorales. Una vez identificados dichos agentes será más fácil diseñar medicamentos que bloqueen el crecimiento y la multiplicación de los cánceres invasivos.

La terapia genética consiste en introducir, mediante una inyección intratumoral, un gen guiado normalmente por un virus que le va a dirigir a través del tumor. Este gen se encargaría de suprimir el crecimiento de la célula tumoral o bien impedir la expansión de los vasos sanguíneos dentro de ella. De esta forma, las células tumorales se quedarían sin nutriente para poder crecer, por lo que el tumor disminuiría e, incluso, podría llegar a desaparecer.

El último avance en este sentido lo ha protagonizado un grupo de científicos españoles, que han demostrado que un gen denominado Snail, conocido por su implicación en el desarrollo embrionario, participa en la progresión tumoral, lo que abre nuevos caminos para el diagnóstico precoz del cáncer y el diseño de terapias antiinvasivas.

Pero a pesar de esta puerta abierta a la esperanza, las técnicas de tratamiento genético presentan algunos obstáculos como que algunos tumores presentan un difícil acceso y la aplicación es compleja, lo que limita el tipo de tumores susceptibles de recibir este tratamiento, como el de piel o el de mama.

Precauciones y hábitos saludables

El cáncer se desarrolla gradualmente como resultado de una combinación compleja de factores ambientales, el estilo de vida y, por supuesto, genéticos. Los científicos han identificado muchos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer y han comprobado que determinadas personas son más sensibles que otras a los factores causantes.

Existen ciertas prácticas cotidianas que pueden aumentar el riesgo de una persona de desarrollar cáncer, por lo que los médicos recomiendan algunas prevenciones:
- Limitar el consumo de tabaco
- Evitar los rayos dañinos del sol
- Tomar alimentos frescos, sanos y ricos en fibra
- Eliminar el alcohol
- Reducir la exposición a ciertos químicos y/o radiación.

Los factores de riesgo pueden evitarse, sin embargo, existen otros, los heredados, que son inevitables. Es importante conocerlos, pero también es conveniente tener presente que no todas las personas con un factor de riesgo genético para desarrollar cáncer padezcan la enfermedad; de hecho, a la mayoría no le sucede.

Las personas que tienen una mayor probabilidad mayor de desarrollar cáncer pueden protegerse evitando, hasta donde sea posible, los factores de riesgo y haciéndose revisiones médicas regulares. Esta práctica facilita la detención temprana de cualquier anomalía o tumor y, en consecuencia, que el tratamiento sea más efectivo. En definitiva. Adoptar un estilo de vida sano mejorará el estado general de salud y evitará algunos tipos de cáncer.

Actitud positiva: la mejor medicina

Tener una buena disposición emocional favorece positivamente a los enfermos que padecen cualquier tipo de cáncer.Según diversos estudios científicos, el bienestar psicológico y el espíritu de lucha ayudan a la supervivencia de los pacientes oncológicos en el 75% de los casos.

También es fundamental la actitud de la familia, porque puede beneficiar o perjudicar el desarrollo del cáncer. Por ello, es esencial no sólo conseguir una adecuada preparación psicológica, sino información correcta acerca de cómo afrontar la enfermedad.

Información extraída de la página del programa Saber Vivir de Televisión Española.

 

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El VIH y el SIDA 

SIDA 

 




El VIH y el SIDA

S.I.D.A. son las siglas de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, una infección por virus que causa un fallo total del sistema inmunológico del cuerpo. Este virus se conoce como VIH (HIV en inglés) o Virus de Inmunodeficiencia Humana, del que existen dos tipos principales: 1 y 2, y multitud de variantes. Es la causa más común de muerte en el mundo occidental en hombres de 25 a 44 años. En la actualidad se calcula que 30-40 millones de personas están infectadas en el Tercer Mundo, especialmente en continente africano, es altamente  alarmante.

En España el número de pacientes infectados por el VIH se estima en 125.000 y los casos de SIDA declarados sobrepasan los 45.000. Desgraciadamente el SIDA existe, pero afortunadamente también existen formas para prevenirlo.

Conocer las vías de transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana y las medidas de prevención, y actuar en consecuencia, es la mejor garantía para detener la enfermedad.

¿Cómo actúa el Virus de la Inmunodeficiencia Humana?

El VIH virus que afecta preferentemente al sistema de defensas del organismo. El VIH altera y destruye lentamente el sistema inmunitario y muy especialmente a los llamados linfocitos T4 o linfocitos CD4. Al debilitarse las defensas del organismo aparecen los síntomas de SIDA.

¿Cómo evoluciona la infección?

A las pocas semanas de la entrada del virus en el organismo, éste comienza a fabricar anticuerpos, que se hacen detectables en tres a seis meses después de la infección. Tras la infección por VIH y la fabricación de anticuerpos, suele haber un periodo de varios años sin síntomas. En esta fase, las personas infectadas reciben el nombre de "portadores" o "sepositivos".

¿Cómo se detecta la infección?

Mediante un sencillo análisis de sangre que permite detectar los anticuerpos
que el sistema inmunitario produce como respuesta al VIH. Dicho análisis
debe realizarse transcurridos al menos tres meses desde la última práctica
de riesgo. Si resulta positivo, la persona está infectada, es seropositiva. Si
por el contrario resulta negativo, deberá ser valorada por el médico la
conveniencia de repetirlo de nuevo meses después, para asegurarse de que la persona
no está infectada.

¿Qué significa ser portador?

Portador es aquel que tiene el VIH en sus células, pero no presenta ni signos, ni síntomas de enfermedad. Las personas portadoras pueden transmitir el virus a los demás si no adoptan las medidas de prevención adecuadas. Después de algunos años, las personas portadoras pueden llegar a desarrollar SIDA.

¿Cómo ataca el Virus al Sistema Inmunitario?

  1. En la primera fase, el virus multiplica activamente en las células infectadas. El sistema inmunitario responde consiguiendo disminuir drásticamente la presencia de virus en la sangre, aunque no impide que éstos sigan presentes y continúen su actividad en otros órganos.
  2. Durante varios años el organismo permanece en esta situación de aparente equilibrio, pero el VIH se sigue multiplicando de forma activa en las células e infectando otras nuevas. Finalmente, los linfocitos CD4 disminuyen en sangre, produciéndose un debilitamiento paulatino de las defensas el organismo. Aparecen entonces los signos y síntomas que definen el SIDA.

SIDA

El síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es la fase más grave de la infección por VIH. El sistema inmunitario o defensas del organismo está muy deteriorado y aparecen infecciones graves producidas por microorganismos oportunistas o algunas variedades de cáncer que en condiciones normales no se producirían. El SIDA es pues la consecuencia a largo trabajo silencioso de destrucción de las defensas, que durante años ha realizado el VIH.

Tener VIH no es lo mismo que tener SIDA

Entre la transmisión del VIH y el desarrollo del SIDA pueden transcurrir muchos años. Se puede estar infectado y no tener síntomas. Sin embargo, tanto los pacientes infectados asintomáticos como los que tienen síntomas llevan el virus en sus células y por tanto ambos pueden transmitir la infección.

¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH tiene dificultades para sobrevivir fuera del cuerpo humano. La transmisión únicamente se produce cuando la sangre, el semen o las secreciones vaginales de una persona infectada entran en contacto con la sangre o mucosas de una persona sana. Las vías de transmisión del VIH son:

  1. Las relaciones sexuales con penetración (anal, vaginal u oral) con una
    persona infectada.
  2. La utilización de jeringuillas, agujas, cuchillas de afeitar u otros
    instrumentos que hayan estado en contacto con la sangre infectada.
  3. La transmisión de la madre infectada a su hijo/a durante el embarazo,
    el parto o la lactancia.

Condiciones para que se transmita la Infección:

  1. Una cantidad de suficiente de virus. Aunque se ha encontrado la presencia del VIH en las lágrimas o en la saliva del infectado, la concentración o cantidad de virus es insuficiente para provocar una infección. El VIH sólo se encuentra en suficiente cantidad para infectar, en la sangre, el semen, las secreciones vaginales y, en menor medida, en la leche de la mujer infectada.
  2. Una puerta de entrada al organismo. Para producirse la infección, el virus debe penetrar en el organismo y entrar en contacto con la sangre o mucosas del individuo.

¿Cuales son las medidas de prevención?

Al igual que se conocen las vías de transmisión, también se conocen los medios para la prevención del VIH. Cada vía de transmisión del VIH tiene su correspondiente medida de prevención.

Sangre infectada

No compartir ni utilizar utensilios o instrumentos que hayan estado en contacto con sangre, sobre todo las jeringuillas en el caso del uso de drogas por vía intravenosa, agujas de tatuar, cuchillas de afeitar, etc.

Vía madre - hijo

Las madres portadoras del virus de la inmunodeficiencia humana tienen,
aproximadamente, en uno de cada cuatro o cinco casos, la probabilidad
de que su hijo/a nazca con VIH. Las mujeres infectadas deben utilizar
otros medios anticonceptivos para evitar el embarazo, además del
preservativo y las madres portadoras no deben dar el pecho a su hijo/a.

Vía sexual

Siempre que se tenga relaciones sexuales con penetración (anal, Vaginal u oral), utilizar de forma adecuada el preservativo.

Practicar el sexo de forma segura evita la transmisión del VIH

¿Cómo no se transmite el VIH?

El virus del SIDA no se transmite en ningún caso:
- Por darse la mano, abrazarse o besarse.
- Por lágrimas, sudor, tos, estornudos.
- Por la ropa, los muebles o por objetos de uso común.
- Por los alimentos, los vasos o los cubiertos.
- En las piscinas, en los juegos, en las instalaciones deportivas.
- Por compartir duchas, lavabos o WC.
- En los lugares de trabajo y los establecimientos públicos.
- En los colegios, en las aulas, en los juegos escolares.
- Por ninguno de los objetos de uso común en la vida escolar (tizas, lápices, cuadernos,    juguetes).
- En los lugares de transporte (autobuses, trenes, aviones).
- Por donar sangre.

La falta de información no ayuda a enfrentarse con el SIDA, sólo genera rechazo hacia quienes lo padecen.

Aislar las personas afectadas no soluciona el problema

Por el contrario, si se les excluye, tenderán a alejarse del sistema sanitario y estarán menos informados y cuidados. El miedo a la exclusión y a la segregación puede inducirles a ocultar su condición de afectados por el VIH, lo que puede incrementar las probabilidades de transmisión del virus. Un clima de respeto, de comprensión y solidaridad son, por tanto, requisitos imprescindibles para poder adoptar las medidas de prevención necesarias para evitar la transmisión del VIH y detener el SIDA.

La confianza, el respeto y la solidaridad contribuyen a prevenir la enfermedad

Algunas personas con información incorrecta, consideran que la medida más segura para evitar la transmisión del VIH es apartar a las personas afectadas de los colegios, de los hospitales, del barrio, de la vida cotidiana, etc. Esta idea no es solo errónea sino contraproducente y puede volverse en contra de las mismas personas que discriminan o segregan, porque esta actitud, en lugar de atajar la enfermedad, facilita la transmisión del VIH de una forma más descontrolada.

Todos podemos prevenir la transmisión del VIH

Con actitudes responsables, activas y positivas se puede contribuir a
prevenir la infección por VIH y SIDA. No es un problema de determinados
grupos de riesgo: es un problema de todos. Su prevención depende del
comportamiento de cada uno de nosotros.

La información es una arma contra el SIDA, al igual que la comprensión y la solidaridad con los afectados. Vencer la epidemia de SIDA depende sobre todo de la adopción de las medidas de prevención que evitan la transmisión del VIH:

  1. Utilizar siempre preservativos en las relaciones sexuales con las personas afectadas por el VIH, con profesionales del sexo, y siempre que se desconozca si la pareja sexual está o no infectada.
  2. No compartir ni utilizar instrumentos que hayan estado en contacto con sangre.
  3. No compartir nunca jeringuillas ni otros materiales utilizados para preparar la inyección.

La información recogida en esta página, ha sido extraída en su mayor parte de la Web del Ministerio de Sanidad y Consumo.

 



Enlaces sobre SIDA



 

 

 

 



ANOREXIA

¿Qué es?

La anorexia nerviosa es un trastorno que ofrece una distorsión de la imagen corporal. Es un síndrome que se caracteriza por un adelgazamiento voluntario, cuyo origen es una disminución importante de la ingesta de alimentos por un miedo excesivo a engordar. Afecta a uno de cada 100 adolescentes de entre 12-18 años, fundamentalmente chicas. En la segunda etapa de la adolescencia las consecuencias pueden llegar a ser muy graves.

La causa es desconocida, aunque es probable que se imbriquen factores psico-biológicos y del entorno social en su desarrollo: la enfermedad se da, fundamentalmente en los países desarrollados, y se citan factores desencadenantes como la pubertad, la muerte de personas queridas y otros incidentes vitales de importancia.

"Con relación a su percepción del tiempo, las anoréxicas son conflictivas. Proyectan y desplazan su sentimiento afectivo a lo temporal, estableciendo frente al tiempo una relación problemática. En síntesis, añoran el pasado, intentan detener el presente y están aterradas por el futuro (Salas - Ojeda, 1995)".

La anorexia nerviosa no sólo consiste en dejar de comer por miedo a engordar, también supone no gustarse a uno mismo, no aceptarse como persona. Se asocia la delgadez a la búsqueda de la perfección y de la felicidad, por ello, las personas afectadas limitan la cantidad de alimentos que ingieren. Cuando la enfermedad ya está avanzada se produce una distorsión de la imagen corporal: la persona se ve gorda aunque nos ea así. Generalmente se trata de persona introvertidas que tienden a aislarse. Los periodos de semiayuno y actividad intensa se entremezclan con periodos de "atracones", seguidos de vómitos autoinducidos; se emplean productos adelgazantes, laxantes y diuréticos, o se hace ejercicio excesivo, lo que conduce a un gran deterioro físico y orgánico.

SÍNTOMAS DEL COMPORTAMIENTO

- Rechazo voluntario de los alimentos con muchas calorías.
- Preparación de los alimentos sólo por cocción o a la plancha
- Disminución notable de la ingesta de líquidos
- Conductas alimentarias extrañas: como cortar los alimentos en pequeños trozos,    estrujarlos, lavarlos, esconderlos y tirarlos.
- Mayor irratibilidad
- Aumento de la actividad física, para incrementar el gasto energético
- Realización de ejercicio compulsivo
- Uso de laxantes y diuréticos
- Vómitos autoinducidos
- Aislamiento social
- Uso compulsivo de la balanza

SÍNTOMAS MENTALES Y EMOCIONALES

- Trastorno severo de la imagen corporal
- Manifiesta negación de las sensaciones de hambre, sed, fatiga y sueño
- Miedo o pánico a subir de peso
- Negación total y parcial de la enfermedad
- Dificultad de concentración y aprendizaje
- Desinterés sexual
- Temor a perder el autocontrol
- Afloramiento de estados depresivos y obsesivos
- Desinterés por las actividades lúdicas y el tiempo libre

SÍNTOMAS FÍSICOS

- Pérdida notable de peso
- Fatiga
- Piel seca y descamada
- Pelo quebradizo y lanugo (cabellos finos)
- Vértigo y dolor de cabeza
- Deshidratación
- Amenorrea (pérdida de la menstruación)
- Arritmias y bradicardias
- Hipotermia (pies y manos frías)
- Osteoporosis
- Insomnio
- Infertilidad
- Alteraciones dentales
- Estreñimiento
- Edema (retención de agua)
- Daños renales y hepáticos
- Hipertrofia parotidea
- Infarto y muerte (casos muy graves)

BULIMIA

¿Qué es?

La bulimia nerviosa afecta a personas inseguras, que no se sienten satisfechas consigo mismas y se obsesionan por la comida y el peso corporal. Los enfermos de bulimia comen grandes cantidades de alimentos en un espacio corto de tiempo (atracones), tras lo cual adoptan mecanismos compensatorios: vómitos o purgas e hiperactividad, con intensos sentimientos de culpabilidad y autodesprecio; un círculo vicioso difícil de cortar, pero no imposible.

Puede desencadenarse por diferentes motivos pero destacan entre ellos los estados emocionales adversos, las dificultades en las relaciones y la sensación de hambre debida a las restricciones en la alimentación practicadas durante el día, la edad de inicio suele ser más tardía que en la anorexia. Los atracones y vómitos se producen a escondidas, la persona lleva una doble vida. Es común el uso de laxantes, diuréticos y productos adelgazantes. Existe un fuerte temor a no parar de comer de forma voluntaria y poca capacidad para controlar los impulsos, lo que a veces ocasiona problemas con el alcohol, las drogas y la conducta sexual. Al contrario de lo que ocurre con la anorexia, el aspecto de los afectados de bulimia parece saludable: el peso es normal o incluso hay sobrepeso, de modo que resulta difícil detectar el trastorno exteriormente.

SÍNTOMAS DEL COMPORTAMIENTO

- Atracones de comida a escondidas 2 veces a la semana durante al menos 3 meses.
- Almacenamiento de alimentos y vómitos en distintos lugares de la casa
- Ingesta de las comidas destinadas a terceros y, cuando son sorprendidos, negación de la    evidencia.
- Consumo indiscriminado de chicles sin azúcar y de cigarrillos
- Ingesta compulsiva de alimentos congelados, de restos de comidas tirados a la basura o    incluso de los destinados a animales de compañía
- Consumo abusivo de agua, café, leche y bebidas light
- Vómitos autoprovocados
- Chupar y escupir la comida
- Uso indiscriminado de laxantes, enemas y diuréticos
- Aumento del ejercicio físico sin otro fin que quemar calorías
- Aumento aparente de las horas de trabajo y estudio, pero con una consiguiente disminución    del rendimiento
- Incremento de la irritabilidad
- Mentiras
- Escaso contacto familiar
- Vida social intensa con intervalos de aislamiento
- Actividad sexual que bascula de la abstinencia a la promiscuidad
- Abuso de alcohol y drogas, a veces hasta perder el conocimiento

SÍNTOMAS MENTALES Y EMOCIONALES

- Pánico a engordar
- Deseo compulsivo de perder peso
- Trastorno de la imagen corporal
- Negación total o parcial de la enfermedad
- Sensación persistente de hambre
- Sueños frecuentes con atracones
- Dificultad de concentración y aprendizaje
- Sensación constante de culpa y facilidad para culpar a los demás
- Baja autoestima personal, así como física y moral
- Fijación de metas por encima de sus posibilidades actuales
- Egocentrismo acentuado
- Variaciones rápidas del humor y del estado de ánimo
- Sensación de inutilidad y vacío

SÍNTOMAS FÍSICOS

- Fatiga y pérdida de energía
- Amerronea y menstruación irregular
- Vértigo y dolor de cabeza
- Deshidratación
- Diarrea y estreñimiento
- Falta de aliento
- Latidos del corazón irregulares
- Depresión o melancolía
- Pérdida de pelo
- Dolor de estómago
- Erosión del esmalte dental
- Dolor de garganta crónico
- Lesiones renales y hepáticas
- Cara hinchada e hipertrofía de las glándulas parótidas
- Hipotensión
- Dolor de pecho
- Úlcera péptica y pancreatitis
- Dilatación y ruptura gástrica
- Anemia
- Calambres y mareos
- Abrasiones en las manos y en los nudillos
- Infarto y muerte (casos crónicos)

CAUSAS DE LA ANOREXIA Y BULIMIA

Las causas son, en ambos casos, tan múltiples y variadas como enfermos las padecen, sin embargo el 80% de los casos aparece cuando se comienza una dieta de adelgazamiento sin ningún tipo de control profesional. También se relaciona su inicio con la no aceptación de los cambios corporales durante la adolescencia, con un incremento rápido de peso, con cambios importantes en la vida, con complejos referentes al físico, con problemas de relación... respecto a factores relacionados con la alimentación, es necesario huir de las dietas sin control profesional, dedicar tiempo a hablar sobre la gordura o la delgadez, evitar la anarquía en horarios y comidas y aparcar los conflictos emocionales en torno a la alimentación (a veces, las principales comidas se convierten en auténticas batallas campales que pueden crear rechazo hacia los alimentos).

TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Debido a su origen multicausal, la terapia debe incluir medidas encaminadas a resolver las posibles complicaciones orgánicas, un plan de recuperación de peso en caso necesario, psicoterapia personal y/o familiar, y en algunos casos, medicación. El tratamiento puede ser ambulatorio o, si la enfermedad está muy avanzada y necesita intervención drástica, hospitalario.
Desde el punto de vista dietético y nutricional, los objetivos del tratamiento en caso de anorexia nerviosa son detener la pérdida de peso y cubrir las necesidades nutricionales mínimas de la persona. Se ha de aportar, de forma progresiva, una mayor cantidad de alimentos básicos, hasta alcanzar el nivel adecuado considerando la edad, sexo, talla y peso real al inicio del tratamiento. Paralelamente, deben reestructurarse los hábitos alimentarios, de manera que su dieta sea completa, equilibrada y bien distribuida a lo largo del día. Los alimentos a incluir en el menú deben establecerse con arreglo a lo que la persona ingiere espontáneamente, aumentando su variedad y cantidad según la tolerancia y evolución, por lo que la motivación y disposición del enfermo para aceptar las orientaciones dietéticas son esenciales. Los cambios en la alimentación deben realizarse despacio, con tiempo para que se asienten los cambios psicológicos necesarios para aceptar el incremento de peso. La mejora de peso es un índice de evolución favorable, aunque a veces el paciente se intranquiliza si observa que es muy rápido, en especial al principio del tratamiento. Por ello, debe explicarse que ese aumento inicial procede de la rehidratación y no de una acumulación de grasa; esta aclaración evita que la persona se angustie. Los cambios en la alimentación deben hacerse con prudencia. No es una actitud sensata presentar platos abundantes, porque los rechazarán. La introducción de alimentos inicialmente rehusados debe ser paulatina. Resulta imprescindible enseñar de nuevo a comer, procurando abandonar la creencia de que todo engorda.
En personas de bulimia, el control de peso se convierte en un objetivo secundario, el objetivo primordial será el control de las crisis. Se ayudará a la persona a adquirir hábitos adecuados en todo lo que concierne a la conducta alimentaria: fijar horarios regulares de comidas, establecer al menos 3 o 4 comidas al día sin omitir ninguna y dedicarles el tiempo necesario, y evitar siempre las dietas estrictas y los periodos largos de tiempo sin tomar ningún alimento.

 

 

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